martes, 12 de agosto de 2014

Huellas del pasado: Olivan-Bergusa-Ainielle-Susin

Esta noche hemos dormido en el embalse de la Sarra, Tony marchará hacía Ainsa y mi idea es subir a Gran Facha  o al menos hasta los ibones de Campoplano.

Amanece muy negro y se va cubriendo más, así que descarto totalmente mi idea inicial y decido pensar alguna excursión en alguna zona más abajo. Se me ocurre hacer la ruta de los pueblos abandonados de Bergusa, Ainielle y Susín, esta excursión ya la he hecho varias veces así que voy sobre seguro.

Si has leído el libro “La lluvia amarilla” es cita obligada hacer esta excursión y sino también, sobretodo la recomiendo en otoño, cuando las luces y los colores aún tiñen de más nostalgia estos lugares… además en el camino se pueden coger endrinas y luego hacer un rico parcharán casero. 

Me gusta pasear por estos pueblos e imaginar cómo serían cuándo sus calles estaban llenas de vida, cuándo la maleza no invadía las fachadas y los tejados de sus casas aún seguían en pie, a la vez que me invade una profunda tristeza y nostalgia de sentir como la despoblación ha arrasado con miles de pueblos en nuestro pirineo y como en muchos de ellos sus habitantes tuvieron que huir.

 Esta vez la ruta la hice primero Bergusa, luego Ainielle y de bajada subí a Susín, pero se puede hacer Susín si se quiere el primero. Desde Ainielle también se pude alargar la excursión hacía Otal, para eso se necesita bastante más tiempo.

He de decir que a pesar de ser agosto, no me encontré más que a una persona en toda la excursión y que fue antes de llegar a Bergusa. Lo que me permitió también pegarme un buen baño en una poza que estaba bastante cerca del camino, pero como no pasaba nadie allí que me deshice de mis ropas y a refrescarse!






También aproveche para echarme una mini siesta en Bergusa. Donde si que había jaleo y debía estar todo el mundo era en las pozas que hay en Olivan porque eso estaba abarrotado y pase de pegarme todo el día conmigo misma, con mis pensamientos y el pasado de estos pueblos al bulliios de todos estos veraneantes.





Marcho a la furgoneta y,  pienso que un buen sitio para dormir esta noche va a ser cerca de Canfranc. Aviso a mi amiga Mónica que anda por Jaca y Biescas y allí que quedamos para echarnos unas cervecicas. 

Menudo ambiente había en la terraza del bar de la calle principal de Canfranc pueblo y que a gusto estábamos allí, hasta que de pronto  empezó a llover y tuvimos que refugiarnos en la furgoneta nosotras y los tres perros. Cuando Mónica se marcha, ceno algo y a dormir mientras oigo la tormenta que durará toda la noche.


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