lunes, 29 de octubre de 2012

Llegada al norte de Bali: Lovina y alrededores

Una vez que bajamos del volcán Ijen la furgoneta con la que habíamos ido hasta allí nos llevo hasta un sitio donde se paro y nos señalo otro autobús. Lo miramos y allí no cabía ni un alfiler, estaba atestado de gente, así que allí nos lanzamos, la gente sentada por el pasillo, las mochilas por donde se podía y a  la vez como es  costumbre subiendo gente a ofrecerte comida, bebida, aunque no pudieran pasar ellos subían. El calor era insoportable y al cabo de unas horas llegamos al ferry, que le costo una hora más o menos cruzar de Java a Bali.

Una vez pasado el ferry, nos montamos en el autobús de nuevo, y cuando llegamos al puerto, vemos que hay movimiento de gente, menos mal que pregunto porque ese autobús bajaba a Denpasar y nosotros íbamos al lado contrario al norte, dirección Lovina. Volvemos a montarnos en una furgonetilla en la que también vamos con nuestros amigos los franceses, ellos se bajan antes pero inexplicablemente les cobran lo mismo que a nosotros. Esta furgonetilla para seguir con la tónica iba llena de gente y conforme parábamos se iba montando más gente, a mi me cubrían por completo las mochilas, en caso de vuelco siempre tendría amortiguación...

Lovina, ese sería nuestro destino durante varios días. Habíamos elegido el norte porque es menos turístico y ponía que este pueblo era tranquilo, aunque la realidad era que tenían bien montadas dos calles para restaurantes y tiendas para turistas. Allí alquilamos una moto con la que recorreríamos buena parte del norte.
Os digo, allí conducir una moto no es como aquí .. para empezar se conduce por la izquierda y para seguir en el mismo momento puedes estar cuatro vehículos a la misma altura más otro que te va a adelantar...A mi me adelantaban hasta los niños de cuatro años. Además era todo una especie de puerto constante, la moto se me moría en las subidas...vamos que estuve muy entretenida esos días.


Ir con la moto nos permitió ver muchas más cosas que si hubiéramos dependido de autobuses locales o turísticos, ya que nos hubiera costado mucho más o ni siquiera hubiéramos descubierto porque muchas fueron sobre la marcha o porque alguien que nos encontrábamos nos recomendaba algún sito para ver, como este templo tan bonito.¡Qué gente tan maja! te veían, te preguntan cosas, a dónde vas y mira encima te orientan para que puedas ver muchas más cosas.




Y así pasamos los días...hasta que decidimos poner rumbo a Ubud

No hay comentarios:

Publicar un comentario