lunes, 10 de septiembre de 2012

Con la mochila a cuestas: Cañón de Añisclo, Punta las Olas..

Madre cómo pesa la mochila...y es que después de acostumbrarte a la mochila de verano, echarte encima el mochilón con tienda, perolos, comida para varios días se nota...

Salimos de San Urbez sobre las 2 de la tarde para subir a dormir a Fuen Blanca, son sólo 700 metros de desnivel, pero que 700 metros, se nos hicieron eternos, cuatro horas para llegar. El camino perfectamente señalizado y muy bonito.


Al final llegamos a Fuen Blanca donde hay una cabaña pequeña donde se puede dormir, al lado también hay unas piedras que pueden servir para dormir si la cabaña esta llena o no llevas tienda. Otra cosa es como un francés que apareció ya casi de noche y cuando le ofrecimos dormir en la cabaña nos dijo que no llevaba ni saco de dormir ni esterilla y que iba a ver si en San Vicenda estaba mejor... por cierto no hablaba ni papa de castellano...(tuve que hacer uso de mi mejor inglis).

Al día siguiente la ruta consiste en subir por el collado de Goriz y aqui seguir la Gr 11 dirección Collado de Añisclo, hacer Punta las Olas y Sound de Ramond que son dos tres miles juntos y luego bajar de nuevo por la Gr 11 pero por el Collado de Añisclo.


Las nubes nos acechan ya desde primera hora de la mañana, a ver si aguanta el día...

 
Y nos dejo! pero solo tuvimos vistas a un lado, el otro estaba todo tapado. En las reseñas pone que hay una pequeña chimenea para subir a la Punta las Olas, la verdad es que se puede subir de pié perfectamente, yo no me percate de que era la chimenea hasta llegue a la cima. Si que antes de la cima hay una pequeña trepada pero vamos con las manos se sube sin problemas.

Ahora toca regreso por el collado de Añisclo, las vistas son impresionantes, estamos rodeados de impresionantes picos, además una panorámica de todo Cañon de Añisclo, la verdad que esta ruta es muy recomendable porque las vistas son increíbles. La vuelta la intentamos hacer rápida porque las nubes de tormenta nos siguen, aunque algunos pasos no lo permiten mucho.

Y de vuelta a Fuen Blanca, cena prontito que empieza a chispear.

Al día siguiente toca disfrutar del entorno, qué gusto da desayunar en el monte recién levantadico, tirarte por las laderas de hierba...disfrutar de las pozas.... para al otro día ya decir: ¡hasta pronto!


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